Una semana más tarde de aquella primera clase que nos marcó un poco de por vida, comenzamos a lo que creíamos que sería toda una nueva y gratificante experiencia; el problema... la mayoría no dominábamos muy bien el color... y menos el pastel... Entre que no teníamos unas pinturas excesivamente buenas, y un papel sencillo, pues los resultados variaban desde lo más extravagante hasta lo que no se podía ni siquiera describir.
El pintor al que debíamos dedicar la clase era Fernando Zobel, todo un ejemplo!.
La idea de la pintura era difuminar los trazos de una manera que se apreciara un efecto dominante sobre lo demás, así pasábamos por temas de líneas ortogonales, curvas, etc... Esa idea sigue hoy trayéndome problemas pues es algo bastante difícil de conseguir para mi.
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